Lanzamiento Campaña: Escuelas Fumigadas ¡NUNCA MÁS!



Campaña Escuelas Fumigadas Nunca Más 1



Campaña Escuelas Fumigadas Nunca Màs 2


Como ya es de público conocimiento, desde la Red de Médicos de Pueblos Fumigados venimos desde hace años denunciando las consecuencias que fueron observándose a partir de la instalación en el país de una agricultura de monocultivos, una agricultura química-tóxica, un modelo agroindustrial que utiliza un paquete tecnológico que incluye siembra directa, semillas transgénicas y aplicación de agrotóxicos. A partir de allí, como una necesidad de viabilidad del monocultivo y con el fin de sostener la productividad, se aplican cada vez mayores cantidades de agrotóxicos en un territorio donde conviven junto con los cultivos transgénicos más de 12 millones de personas. Cabe señalar que los productos que se utilizan son venenos: los herbicidas como el glifosato, 2.4 D o atrazina, que están destinados a matar plantas y los orientados a matar insectos como el endosulfán, clorpirifós, dimeoato, etc., tienen todos efectos deletéreos sobre la salud humana tales como problemas respiratorios, dermatitis crónicas, abortos, infertilidad, trastornos inmunitarios. Los rebaños de cabras de campesinos y originarios registran, en algunas zonas, hasta un 100% de abortos vinculados a la exposición con pesticidas. Se detecta también un aumento de trastornos tiroideos y diabetes, como así también aumentó claramente la mortalidad por cáncer en estas áreas.

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Una vez más reiteramos que la utilización de estos agrotóxicos vienen aumentando exponencialmente desde el año 1990: en ese momento se usaban 30 millones de litros de venenos, hoy (2012) se aplican más de 340 millones de litros. En la misma hectárea donde se usaban 2 ó 3 litros de glifosato hoy se usan 8 ó 12 litros y se le agregan 1, 5 litros de 2.4 D por año, en zonas de Santiago del Estero y Chaco se usa hasta 20 litros/ha de Round Up. El gobierno no sólo hace oídos sordos a los reclamos de los pueblos fumigados, sino que redobla la apuesta, extendiendo aún más la frontera agrícola y anunciando además con bombos y platillos una gigantesca planta de la multinacional Monsanto en la ciudad de Malvinas Argentinas en la Provincia de Córdoba, que sólo acarreará más contaminación, enfermedad y muerte. ¿Cuánto sufrimiento, dolor, enfermedad y muerte debemos seguir aportando como prueba para que este modelo donde predomina el oro sobre la conciencia deje de ser promocionado? ¿Cuánto más tardaremos en tratar a las fumigaciones sistemáticas como lo que son, violaciones a los derechos humanos o, incluso –como plantea el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, crímenes de lesa humanidad?: “Las consecuencias que producen las fumigaciones sobre la salud y la vida de las personas expuestas involuntariamente a estas prácticas, poseen la suficiente entidad como para ser calificadas como crímenes de “lesa humanidad”, ello por cuanto se tratan de actos serios de violencia que dañan a los seres humanos privándolos de lo que es más esencial para ellos: su vida, su libertad, su bienestar psíquico, su salud y/o dignidad. Son actos que por su extensión y gravedad van más allá de los límites tolerables por la comunidad internacional.”


ESCUELAS FUMIGADAS ¡NUNCA MÁS!

En este modelo de extrema ganancia para unos pocos, a costa de enfermedad y muerte para una población amplia afectada y en su mayoría de escasos recursos, no escapa que los más vulnerados en sus derechos son los niños.

En ese sentido nos hemos dado la tarea de visibilizar a qué situaciones se ven sometidos también los alumnos –y sus docentes– al concurrir diariamente a las escuelas que se encuentran dentro de las zonas fumigadas:

Escuelas que son fumigadas periódicamente en forma terrestre y aérea, sin mediar ninguna distancia mínima de protección, incluso estando estudiantes y maestros en la institución, desarrollando las clases, actos escolares, en los recreos o en el comedor escolar. Escuelas cuyos patios lindan sin solución de continuidad o directamente se mezclan con cultivos y con gigantescos silos –con
las consecuencias que la proximidad de estos lugares trae aparejadas para la vida y la salud–. Escuelas cuyos estudiantes y docentes atraviesan a diario campos regados con millones de litros de venenos. Escuelas cuyos niños y adolescentes son utilizados como banderilleros –sufriendo envenenamientos agudos, además de los crónicos que implican años de cursado en zonas envenenadas– o sufren las penurias del trabajo rural infantil. Escuelas que, ante la ausencia del Estado, caen en las redes de la dependencia económica y del paternalismo de los “productores”, lo que limita sus posibilidades de denuncia de la situación imperante, o que se ven sometidas al aparato de propaganda de las multinacionales de los transgénicos y los agrotóxicos, que por medio de donaciones aparecen como benefactores de la misma población que envenenan.

Escuelas que, de continuar profundizándose este modelo de concentración de la tierra y la riqueza, se quedarán sin su razón de ser: los niños y adolescentes, como lo demuestran los continuos cierres y bajas de categoría de escuelas rurales a causa del despoblamiento rural constante.

Problemas, en general la mayoría, que no afectan exclusivamente a las escuelas rurales, sino también a muchas escuelas periurbanas de las ciudades y pueblos fumigados.

Este informe, que será de carácter colectivo, con un plazo de cierre aún a definir, una vez recopilado y a modo de representación de lo que está aconteciendo también en el ámbito escolar como consecuencia de las fumigaciones y sobre las que creemos hay responsables directos, será entregado en fecha y lugar a convenir y dado a difusión para que una situación de extrema gravedad como la que denunciamos no siga ocultándose con el solo propósito de seguir acumulando ganancia extrema.

Porque la salud y la educación son Derechos Humanos…

Escuelas Fumigadas ¡NUNCA MÁS!

Dr. Medardo Ávila Vázquez

Médico Pediatra y Neonatólogo

Coordinador Red Universitaria de Ambiente y
Salud

Médicos de Pueblos Fumigados

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