Hombre Bebiendo Luz-Rodolfo Kusch en procura de un pensamiento continental autónomo

Blog del director Jorge Falcone
Gracias al director del documental por enviarnos el dvd del documental Hombre Bebiendo Luz para que lo subamos a Internet y lo compartamos con todos.

Soliciten la exhibición de “Hombre Bebiendo Luz”  en el blog del director

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Hombre Bebiendo Luz – 1 de 3 from Partido Pirata Argentino on Vimeo.

Primera parte del documental (1 de 3)

 


Hombre Bebiendo Luz 2 de 3 from Partido Pirata Argentino on Vimeo.

Segunda parte del documental – 2 de 3



Hombre Bebiendo Luz – 3 de 3 from Partido Pirata Argentino on Vimeo.

Tercera parte del documental (3 de 3)

 



Poner el pie en la huella del diablo -Sobre registros de rodaje de Hombre Bebiendo Luz from Partido Pirata Argentino on Vimeo.

 Poner el píe en la huella del diablo, Sobre registros de rodaje de Carina Telli y relato de Jorge Falcone



Rodolfo Kusch en procura de un pensamiento continental autónomo

Dentro del panorama de la filosofía argentina del Siglo XX, hay pocos autores tan originales, innovadores y creativos como Günther Rodolfo Kusch, nacido en Buenos Aires en 1922 de padres alemanes y muerto prematuramente en la misma ciudad a los 57 años de edad en el año 1979, cuando se encontraba en plena producción creadora. Pero lo hecho y publicado hasta allí constituye mérito suficiente para ocupar un lugar destacado dentro de aquellos intelectuales argentinos que contribuyeron a pensar y expresar nuestra identidad nacional.

 

En su desvencijado escritorio y revuelta biblioteca convivían, a un tiempo y sin dificultad, Ser y Tiempo de Martín Heidegger con el Popol Vuh, o poemas anónimos quechuas junto a la Crítica de la Razón Pura de Kant. En realidad, él era su síntesis. Tanto en lo vital, familiar, como en lo intelectual. Y a los libros habría que agregarles dos elementos que también le fueron vitales: el grabador – para ese peculiar trabajo de campo que, desde lo antropológico, le proporcionaba material directo para su indagación filosófica – y la máquina fotográfica, ojo caliente en sus manos, siempre buscando registrar esa peculiar estética de lo americano. Con ambos podía vérselo, tanto en el medio de un carnaval porteño como con una informante directa en la puna jujeña. Y siempre bien aceptado, siempre sabiendo cómo, cuándo y dónde preguntar; a pesar de ese pelo rubio engominado y esos ojos azules que de entrada lo delataban como “el gringo”. Porque sabía muy bien que lo esencial era participar y entregarse a lo popular, antes que la fría mirada del turista o del arqueólogo académico.

 

En marzo de 1976, la dictadura oligárquico-militar genocida decidió que Kusch y muchos más sobraban en las universidades argentinas. De allí en más se inició su exilio interno: Nuevamente fiel al llamado de la tierra y sin fortuna personal alguna, se refugió en una humilde casita de Maimará, en plena Quebrada de Humahuaca.-

Fuente Identidad Cultural.

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