¿Quiénes somos?

En 1991 se publicó por primera vez Zona Temporalmente Autónoma, de Hakim Bey; en los últimos diez años se extendieron los derechos de autor de cincuenta a setenta años en varios países de Europa y Latinoamérica; hace menos de un mes se cumplieron treinta años desde que Richard Stallman fundó el movimiento de software libre; ¿Qué relación hay entre estos hechos aparentemente aislados? Todos sabemos que a menudo se anuncia el vuelo fugaz de algún reconocido cometa cerca del planeta Tierra, sin embargo de vez en cuando un meteorito atraviesa Rusia para estrellarse contra un edificio. Más allá de los momentos de gran caos, los acontecimientos que suelen marcar la historia se parecen más a los calculados cometas que a los imprevistos y destructores meteoritos. No obstante, existen brechas en la historia que permiten la confluencia de distintos cuerpos que conforman un meteorito silencioso, una figura enorme que imperceptiblemente se acerca a la escena para estallar en el momento menos oportuno. El Partido Pirata Argentino se filtró por una de estas brechas.

Hakim Bey a través de su Zona Temporalmente Autónoma hace una reflexión histórica sobre las insurrecciones contra el Estado. La insurrección es un hecho histórico que se considera una Revolución fallida, un levantamiento violento de un grupo que no tiene legitimidad. Su fracaso representa el predominio de los valores tradicionales sobre los que surjen desde la oscuridad en forma de rechazo al orden establecido. Nada se aprende de una insurrección, ya que sus organizadores suelen ser asesinados o silenciados de alguna forma. Sin embargo, la insurrección es el preludio del nacimiento de nuevos valores que tarde o temprano se filtrarán y penetrarán en la sociedad. ¿Entonces por qué son reconocidas como un fallo, como un error que es necesario recordar sólo para demostrar la fortaleza de un Estado? La respuesta comienza a hacerse evidente: lo que se calla, lo que se oculta, lo que se silencia son esos valores que le dieron la fuerza a ese movimiento innovador. Por otro lado, la historia nos muestra que muchas veces si la Revolución triunfa -cuando lo hace-, el resultado es un Estado aún más violento, centralizado y coercitivo que el anterior. Las libertades que se habían ganado quedan suprimidas, los valores por los que se lucharon son devorados por la burocracia.

Bey también fue un importante historiador de los piratas: los verdaderos piratas, esos del parche en el ojo que interceptaban y robaban barcos comerciales. Pero no fue la actividad pirata lo que llamó la atención de Bey, sino la organización política y social. Los piratas construían pequeñas comunidades en islas escondidas, y poseían una compleja red de comunicación que era inaccesible para los Estados de aquél entonces. Cuando estas comunidades eran localizadas por los Estados, los piratas -a menos que fuese necesario- no luchaban: simplemente levantaban todas sus pertenencias y desaparecían antes de que pudiesen atacarlos, como si se los tragara la tierra. Según Bey, la Zona Temporalmente Autónoma (TAZ por sus siglas en inglés) es una forma de sublevación que no atenta directamente contra el Estado, una operación guerrillera que libera un área -de tierra, de tiempo, de imaginación- y entonces se autodisuelve -como las comunidades piratas- para reconstruirse en cualquier otro lugar o tiempo, antes de que el Estado pueda aplastarla.

En 1985 Richard Stallman fundó la Free Software Foundation, una asociación sin fines de lucro para desarrollar software libre bajo cuatro principios: un programa es libre si puede ser ejecutado y usado de todas las formas en que uno quiera, a diferencia de los privativos que tienen limitaciones por medio de la licencia de uso o incluidas en el código; el código debe permitir el estudio y cambio haciéndose público; la copia y distribución debe ser libre; y por último el software libre debe permitir la distribución de copias modificadas por un programador, inclusive permitir su venta. Ocho años después Linus Torvalds adoptaba las herramientas desarrolladas por Stallman y liberaba el primer kernel de Linux dentro de un sistema operativo completamente libre: GNU/Linux. Nadie imaginó la inmensa comunidad que surgiría alrededor de este movimiento-modelo de software, pero veinte años después podemos comprobar que las grandes comunidades de internet desarrollan software utilizando estos principios.

En el 2009 Argentina aprobó la extensión de los derechos de Autor de cincuenta a setenta años. Cuatro años antes, Rickard Falkvinge fundaba en Suecia el primer Partido Pirata para luchar por la cultura libre y la reforma de las ya obsoletas leyes de propiedad intelectual. El primer Partido Pirata, con su nombre provocador haciendo referencia a la llamada “piratería” de la cultura, tuvo tanto éxito que su organización -un tipo de organización hasta el momento nunca vista en un partido político- y sus luchas se replicaron por todo Europa: Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña, entre otros. El principal canal de propaganda y difusión, de debate y organización, fue internet, y así el Partido Pirata se sumó a distintos movimientos que llevaban tiempo organizando sus batallas a través de la web -Anonymous, Occupy Wall Street, The Pirate Bay-. De este modo, distintas fuerzas fueron sumando nuevos temas a las agendas políticas de sus países, y el Partido Pirata cruzó el Atlántico hacia Argentina en el 2007 en búsqueda de una reforma de la Ley de Propidad Intelectual.

El Partido Pirata Argentino rápidamente se encontró con una realidad muy distinta a la europea. Un escenario donde la pobreza, la corrupción, la administración deficiente y un deteriorado sistema educativo demuestra la ausencia del Estado y de la sociedad civil en cuestiones fundamentales de la nación. Bajo este panorama desalentador -bastante común en Latinoamérica- la construcción del Partido Pirata Argentino necesitó una organización y un enfoque político que pueda hacer frente a estos problemas y a la singularidad de la política nacional. Así nació un nuevo movimiento social guíado en sus comienzos por entusiastas del software libre y distintas personas cercanas al pensamiento de Hakim Bey, de modo que el Partido Pirata Argentino creó una estructura que reconcilia las mejores ideas de ambos mundos: la horizontalidad -tan natural para los desarrolladores de software libre-, el consenso, los bienes comunes -como los de la utopía pirata de Bey-, la cultura libre… Estos elementos requirieron años de debate y un ejercicio constante de consenso y disenso que, finalmente, se cristalizaron en los principios piratas, las bases de acción política y una rica Carta Orgánica que describe la estructura y organización del partido.

Por fin los piratas estuvieron listos para dar el salto de movimiento social a partido político y así meterse de lleno en la agenda política, para participar activamente de debates instaurados en la sociedad, para sentar una posición partidaria a través de los mecanismos de consenso y disenso preestablecidos. Con vistas al 2015, los piratas argentinos cosechan los frutos del trabajo de años y sacan provecho de su estructura flexible, abierta, participativa, autogestionada y automoderada para tomar decisiones raṕidas sobre la dirección y el futuro del partido en relación a los temas que impactan más de cerca a la sociedad argentina.-

Sobre el Autor

Programador, futuro antropólogo, entusiasta del software libre e investigador full-time de la realidad con un gusto especial por los juegos de palabras y la prosa poética. Entrenando para un apocalipsis zombie. Tengo un dragón.